Y un día, Rafael Nadal volvió a levantar un título (aunque sea una exhibición). El español volvió a sonreír, volvió a festejar, volvió a morder...
Siete meses habían pasado sin ver a Rafa Nadal con la gloria individual entre sus manos, entre sus dientes. El ex número uno del mundo había levantado un trofeo por última vez en el Masters 1000 de Roma, en mayo del 2009, cuando aún era el número uno. Después de ese torneo las cosas comenzaron a cambiar: el manacorense cayó por primera vez en Roland Garros, no se presentó en Wimbledon, perdió el liderazgo del ranking, dejó momentáneamente el circuito debido a las lesiones en sus rodillas y regresó, pero sin títulos. Después de esos problemas en sus rodillas, Rafa jugó siete certamenes (Montreal, Cincinnatti, US Open, Beijing, Shanghai, París y el Masters de Londres), pero en ninguno pudo gritar campeón.
El final del 2009 fue un respiro, el triunfo en la Copa Davis frente a República Checa parecía darle un poco de aire a Rafita y poder brindar tranquilo, pensando en la temporada 2010, que comenzó con todo: dos partidos, dos victorias. Nadal superó a su compatriota Ferrer, en semi, y a Soderling (7-6 y 7-5) en la final de Abu Dhabi, para ganar en la capital de los EAU. Una exhibición, sí. Una exihibición de buen tenis.
El lunes vuelve el tenis (oficial):
Doha, con Vassallo Argüello y Delbonis (qualy) (http://www.atpworldtour.com/posting/2010/451/mds.pdf)
Chennai, (http://www.atpworldtour.com/posting/2010/891/mds.pdf).
Brisbane, con Juan Ignacio Chela (http://www.atpworldtour.com/posting/2010/339/mds.pdf).
2 de enero de 2010
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